Lunes, 20 Mayo 2019 08:36

Pobreza en los medios

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Nos preguntamos si leer el periódico todos los días es beneficioso.Que leer la prensa diariamente suponga un beneficio no es discutido por nadie hoy en día. Entre ellos está la estimulación cerebral, el aporte de conocimiento, la mejora de la escritura, el entretenimiento que nos proporciona y por lo tanto una reducción del estrés, nos hace ser críticos y nos permite emitir juicios con criterio, etc. También está la parte, en principio agradable, de la sorpresa, y uno espera siempre leer algo que le asombre. Pues bien, no sabemos si recordaréis una noticia de hace un tiempo, que nos asombró, pero por lo desagradable del tema. La noticia era esta: “Aporofobia, elegida palabra del año por la fundación BBVA”.

¿Cómo enfocamos la noticia? 

Podemos decir que, gracias a Dios, por fin los excluidos ya tienen una palabra con la que podemos expresar nuestra hostilidad hacia ellos. La voz "aporofobia" ha sido acuñada por la filósofa española Adela Cortina, cuando trataba de expresar el rechazo de una parte de la población a personas sin recursos, o sea pobres, sin que su raza o su procedencia tuvieran nada que ver; ya que, ante personas de otra raza o procedencia con un alto nivel económico, la hostilidad se convierte en admiración y hospitalidad.

O podemos enfocarla pensando que es una palabra que se está poniendo de moda. Solo hay que echar un vistazo a los informativos para ver como todo el desajuste social que crea la desigualdad y la injusticia, queda simplificado, mostrando una escena de violencia callejera o una imagen de una persona haciendo sus necesidades en la calle.

Parece ser, que el gran “problema” de nuestra sociedad, son los pobres.

Nos preguntamos si leer el periódico todos los días es beneficioso.

 
Jueves, 02 Mayo 2019 10:08

Reconocerse como ciudadano

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Con lágrimas, con una sonrisa como el que ha ganado un premio en un sorteo, con la incredulidad de que pueda ser verdad…asi reciben el permiso de residencia y trabajo algunas de las personas con las que compartimos el viaje en el Proyecto Nazaret.

Y es que obtener un documento, que es un trámite administrativo que debería ser habitual, se convierte en una verdadera proeza. Es curioso que cuando realizamos actividades de sensibilización en diferentes espacios y preguntamos sobre qué se dice de las personas inmigrantes, lo primero suele ser: “nos quitan el trabajo”.

Pocos saben que si para todos y todas los españoles es difícil conseguir un trabajo, para las personas inmigrantes es casi misión imposible. Entre otras cosas porque la ley no les permite trabajar en nada sin un permiso de residencia y trabajo, y para conseguir éste, necesitan esperar 3 años desde su llegada a España para presentar un “informe de arraigo social”. Para ello deben demostrar que durante ese tiempo han residido (sobrevivido) en nuestro país. Una vez obtenido este informe, necesitan presentar un contrato de trabajo de un año de duración a tiempo completo (¿eso existe para los que trabajan por primera vez?). Y una vez superado esto, solucionar trámites administrativos en su país de origen, en el nuestro, en embajadas…El tramite suele demorarse tanto que a veces algunos empresarios/as no pueden esperar y no pueden seguir ofreciendo el contrato.

Así, tan cansador como suena, es un proceso que se vuelve absurdo, cuando además hay personas que antes de los tres años puede tener ya un contrato; o cuando ese contrato es viable con menos tiempo de duración, como el de la mayoría de jóvenes en España; o cuando casi tocas el cielo con los dedos pensando que ya lo tienes y se te vuelve a caducar un papel que debes volver a tramitar en tu país, con nuevas tasas. Y las compañeras abogadas y trabajadoras sociales del Proyecto saben bien lo que es todo este camino.

Quizás ahora se entiendan las lágrimas de alegría, los saltos, las celebraciones por obtener un documento que, aunque es un derecho que debería ser otorgado sin tantos impedimentos, se vive como un regalo de los dioses, porque, para algunos, es la concreción del sueño vital que los ha movido durante años por miles de kilómetros y situaciones.

Lunes, 29 Abril 2019 12:06

Sinhogarismo y elecciones ¿participamos?

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La semana pasada, antes de las elecciones, veíamos en los telediarios y leíamos en los periódicos que un grupo de personas en situación de sin hogar pernoctaba frente al ministerio de sanidad con el objetivo de visibilizar la situación y conseguir un compromiso de políticas frente a la erradicación del sinhogarismo.

Sobre el papel, la situación de sinhogarismo es sufrida por un 0.1% del censo electoral, puede parecer poco, y debe parecerle poco a los diferentes partidos, ya que no se aborda de forma específica en ninguno de los programas políticos de los partidos que han adquirido representación parlamentaria, pero son situaciones tan dolorosas y complejas que deberían estar en el panorama político.
Además, dada la problemática habitual que sufren las personas en estas situaciones en torno al empadronamiento, la participación se hace difícil y no observamos inquietud para solventarla.

Desde Cáritas, entendiendo a las personas en situación de sin hogar con la misma dignidad que el resto de seres humanos y, como tal, con los mismos derechos civiles que todos nosotros, planteamos que se está produciendo una dejadez del estado, en tanto en cuanto existen dificultades manifiestas para ejercer el derecho de participación.

Pero claro, si no existes, no tienes presencia en los programas políticos; si no ejerces presión social, no interesas a los diferentes partidos; si no apareces en los medios, no se va a plantear en los diferentes debates como mejorar tu vida.

Pues para nosotros existís, presionamos con vosotros e intentamos poneros en el centro del debate social. Los derechos se blindan, y el derecho a participación política debe estar blindado; en definitiva, que el estado facilite el ejercicio de un derecho como el voto y no lo dificulte, es un primer paso para crear una sociedad abierta, acogedora y responsable.

En esta clave de participación política, y con la reciente modificación de la LOREG (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) hemos observado cómo se incluyen a las personas incapacitadas judicialmente en los procesos electivos, ¿quizás sea un primer paso a la hora de facilitar el ejercicio de voto para los colectivos más vulnerables? 

 

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