Lunes, 22 Febrero 2021 10:36

Perdió a su hermano

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)

Tras llegar a tierra, una niña de doce años cuenta a los servicios de emergencia cómo vio morir a su hermano de nueve y fue arrojado al mar desde la patera.

Posiblemente toda su vida llevará tatuada en la mirada la imagen del hermano cayendo al mar. Un recuerdo permanente del viaje vivido con una impuesta madurez a una edad aún inocente. Una imagen que, para que no la olvide, se la mostraremos cada vez que en su nueva vida se encuentre con la indiferencia, el trato despectivo, la marginación o la exclusión...

Imagina por un momento recordar a tu hermano o a tu hijo cayendo del barco.

Imagina tener ese recuerdo cada vez que alguien te haga sentir que éste no es tu lugar.

Imagina verle cada vez que mantengan contigo una distancia de seguridad mayor que la necesaria.

O cuando te claven una mirada de desconfianza al subir al autobús o al entrar en un comercio.

Imagina verle cada vez que tuvieras que mendigar para comer o vestir.

O cada vez que intentaras ver cómo era tu vida antes del viaje, y no te queden recuerdos.

O cuando te insulten o menosprecien, y lo que oigas sea el sonido profundo del agua cuando cayó.

Aunque pasaran los años, en cada una de esas ocasiones se estaría descosiendo de nuevo una herida imposible de cerrar. Una herida que sólo podríamos ayudar a cicatrizar teniendo la valentía de imaginarnos en su lugar cada vez que seamos testigos de una de esas situaciones. 

Martes, 29 Diciembre 2020 12:14

Empadronarse para tener derechos

Escrito por
Valora este artículo
(2 votos)

Empradronarse«Augusto, el emperador, publicó por aquellos días un decreto disponiendo que se empadronaran todos los habitantes del Imperio» (Lc 2,1). Una vez más, en cada detalle, la realidad del nacimiento de Jesús nos impresiona por la cercanía a la realidad de las personas más desfavorecidas.

Y es que el derecho y obligación de empadronarse se convierte hoy también en un problema para las personas que, como Jose y María, aun queriendo hacerlo, se encuentran con dificultades sociales. En plena Navidad, y releyendo todo el relato del nacimiento de Jesús a la luz de la vida concreta de tantísimas personas a nuestro alrededor, vemos con dolor cómo los derechos más sencillos son vulnerados de forma cotidiana.

El pasado 2 de mayo se publicaron en el BOE unas recomendaciones técnicas a los ayuntamientos de toda España para facilitar el empadronamiento de toda persona, independientemente de su situación: tanto si el lugar habitual es un banco en la calle, una casa ocupada, una habitación prestada o si eres propietario de un piso, solo hay que demostrar que ese es el espacio vital que puedes tener hoy por hoy para vivir.

Parece que estar acostumbrados a poder solicitar el certificado de empadronamiento nos hace olvidar su importancia. Estar empadronados nos permite tener un lugar donde recibir notificaciones oficiales de cualquier trámite. Pero, además, es el documento que acredita que existo como ciudadano o ciudadana, y ese papel me permite acceder a derechos tan básicos como la educación, la atención sanitaria, las ayudas sociales (no solo las oficiales, también las de Caritas, que pide un documento que justifique el lugar donde se vive).

Sin embargo, cada día, las personas que no tienen un vivienda acreditada o un alquiler con contrato formal se encuentran con miles de trabas burocráticas y excusas para no concederle ese derecho. Personas sin hogar y muchísimas personas migrantes encuentran en este trámite una de sus principales problemas para ser reconocidos como ciudadanos. Y es que, como dice el papa Francisco en la Fratelli Tutti, «los migrantes no son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvidan que tienen la misma dignidad intrínseca de cualquier persona» (FT, 39).

En el caso de las personas migrantes, acceder a una vivienda es ya un problema permanente, fruto de prejuicios acumulados. Hay quejas presentadas ante el Defensor del Pueblo para que se busquen soluciones a esta realidad por parte de los ayuntamientos: el derecho a una vivienda es un derecho fundamental básico, como la alimentación y el vestido. Pero si, además de no poder encontrar una vivienda, no puedes acreditar que donde estás obligado a dormir es tu lugar habitual de residencia, la frustración es mucho mayor.

El proceso habitual para solicitar el permiso de residencia y trabajo, el llamado «arraigo social», se basa precisamente en demostrar que vives como persona en un lugar de forma habitual. Pero ¿y si la persona funcionaria encargada de realizar ese trámite se niega a hacerlo por falta «de pruebas»? La normativa deja claro que no son necesarias. Sin embargo, es un muro con el que una y otra vez se encuentran estas personas.

Jesus y María, como Abdou, Mamadou, Malika, Alexander y tantos otros, no decidieron nacer en un establo o vivir en una chabola. Es el lugar en el que se ven abocados a vivir por su realidad. Es el lugar donde tuvo que nacer Jesús, con el único acompañamiento de los que realmente entienden de humanidad: los pastores, aquellos que viven también en medio de la precariedad y eso les ayuda a vivir en solidaridad.

El espíritu de la Navidad, esta Navidad a la que el coronavirus nos ha obligado a despojar de tanto ropaje superfluo, nos debe impulsar a descubrir a ese Dios escondido que nadie supo reconocer y que, hoy como entonces, puede estar tan cerca nuestra, y ayudarnos a responder en consecuencia. Feliz será, entonces, nuestra Navidad. 

Viernes, 23 Octubre 2020 12:27

«Entre dos aguas»

Escrito por
Valora este artículo
(3 votos)

Muchos pasan desapercibidos, ocultos ante nuestras miradas: en una esquina, en un soportal, pidiendo en la puerta del supermercado... Por suerte, tenemos otros sentidos, como el del oído.

Era difícil que Javier pasara desapercibido cuando se acercaba a nosotros para pedirnos algo a cambio del arte derramado, pues, aunque no lo viéramos, se le oía: primero a su guitarra y luego a él, con esa media sonrisa en su cara, llena de arte y jirones de una vida difícil.

Las cosas de la vida: de ser profesor a buscarse el sustento en la calle. «Entre dos aguas» era su interpretación favorita.

Y «Entre dos aguas» corren los destinos de las almas. Javier era famoso. Sus videos tienen miles de visitas en las redes sociales. Sin embargo, su vida no cambió. Y no lo hizo porque el Padre tenía otros planes para él; y se marchó de este mundo para recordarnos a todos que no solo tenemos oídos para escuchar la música. También tenemos unos ojos que deberíamos abrir para ver el alma de nuestros hermanos mas necesitados.

 

 

Please publish modules in offcanvas position.