Jueves, 03 Octubre 2019 09:51

Compartiendo juntos el viaje

COMPARTIENDO EL VIAJE

Creo que la mayoría, cuando van pasando los años, vamos descubriendo que la vida es un camino del que tenemos claro el origen, pero el final, la meta, la vamos construyendo una y otra vez en función de nuestras experiencias personales, nuestros encuentros, los éxitos, los fracasos... Pero, sobre todo, los compañeros y compañeras en este viaje son los que nos van marcando, le van dando sentido, lo redirigen hacia diversas posibilidades.

El pasado día 19 de septiembre, con motivo de la continuidad de la campaña de Caritas Internacional "COMPARTIENDO EL VIAJE", tuvimos un encuentro con personas inmigrantes que han pasado por el Proyecto Nazaret y andan ahora en diversos espacios construyendo sus proyectos vitales. Nos pareció que era importante sentarnos con aquellos con quienes hemos tenido la inmensa suerte de compartir la vida en momentos clave: su llegada a un mundo nuevo como es España, con otra lengua, otras costumbres, en una "soledad compartida", ausentes de familia, con toda una mochila de experiencias muchas veces negativas del trayecto que los trajo hasta aquí...

Poder mirar atrás y adelante para entender dónde estamos hoy -después de tres años, en algunos casos- nos ayudó a disfrutar de algo que Jesús nos enseñó con claridad: que la familia es mucho más que la sangre, y que se amplía y fortalece cuando, mutuamente, construimos relaciones que permanecen en el tiempo, con sueños comunes. Mucho más que una relación de ayuda, un apoyo social, hemos descubierto que el paso por el proyecto nos enseña a todos y todas que, cuando se ofrecen oportunidades, pueden crecer proyectos vitales renovados. Es un mutuo enriquecimiento: aprender a ver la vida desde diferentes ópticas culturales nos ayuda a relativizar nuestros pensamientos absolutos; querer acompañar a quien ha dejado e incluso perdido todo por la posibilidad de algo nuevo finalmente te enseña a ti que tienes que dejar tus seguridades y tu zona de confort y arriesgar; que lo que encuentras no es siempre lo que buscas, pero que, si lo sabes disfrutar, te ayuda a crecer.

Fueron dos horas de escucha para saber cómo, más allá de las oportunidades que ofrece el Proyecto Nazaret, existe un camino profundo de relaciones que nos ayuda a seguir sintiendo que compartimos un viaje, el mismo viaje de la Vida en el que todos nos encontramos, y cómo, juntos y juntas, podemos hacer para construir una nueva cultura de encuentro y no de descarte.

 

Viernes, 13 Septiembre 2019 13:54

¿Más muros o más oportunidades?

MamadouNo ha habido antecedentes, no han existido síntomas previos. De la noche al día, Mamadou pasa de ser un joven trabajador, con un salario digno, con una vida resuelta, a ser una persona dependiente, obligado a gastar todos sus ahorros en un tratamiento que en Guinea depende literalmente de los propios bolsillos de Mamadou, que ve como todo se escurre como la arena entre las manos en las pocas sesiones que puede pagarse.

Su padre, para poder ayudarle, decide buscar la manera de vender unas tierras para con ese dinero poder seguir pagando algunas sesiones más de diálisis o ver posibilidades de tratamiento en el extranjero. A la vuelta de un viaje en coche, mientras realiza estos trámites, en un accidente fortuito, pierde la vida.
El médico que trata a Mamadou le indica que en Guinea no podrá seguir ese tratamiento, y Mamadou decide gastar su dinero para irse a Marruecos. Alli gasta sus últimos ahorros en 2 sesiones de diálisis, y se ve obligado a ir a vivir “al bosque”, esperando una oportunidad que le permita seguir viviendo. Allí las personas de la Delegación Diocesana de Migraciones lo encuentran en pésimas condiciones, por lo que consiguen que pueda recibir algunas sesiones más de diálisis, pero el coste es muy alto, por lo que la única posibilidad de poder establecer algo con garantías es buscar la manera de pasar a la península y poder iniciar un tratamiento estable.

En agosto de 2017, Mamadou es acogido en Proyecto Nazaret, y después de las pruebas necesarias, pueden empezar un acompañamiento médico estable, realizando tres sesiones de diálisis a la semana que además le permiten realizar el resto de actividades como cualquier joven: estudiar para aprender español, hacer deporte, salir... .Actualmente, después de aprobar la secundaria, va a iniciar una formación profesional y está a la espera de un trasplante de riñón que le permita normalizar su vida y no hacerla dependiente de una máquina de la que ya se ha hecho amigo.

El camino no ha sido fácil. Las decisiones personales y familiares han sido literalmente traumáticas. Desde su llegada al proyecto, el trabajo de integración, gracias a los grandes esfuerzos de Mamadou de adaptar su vida a los nuevos hábitos de alimentación, estudios, etc, ha ido dando sus frutos: hoy Mamadou tiene un documento de residencia legal en España, unos estudios aprobados, un entorno que se ha convertido en su nueva familia...

La diferencia entre haber dejado su vida en una cama en Conacri y abrir un futuro de esperanza ha sido el haber ofrecido una mano, haber soñado con una oportunidad y haberla aprovechado. No creo que el sistema sanitario español se haya visto socavado por haber ofrecido una nueva vida a Mamadou. Como él, muchos chicos extranjeros, jóvenes, solo necesitan una mano que, abierta, les permita pasar, de una sociedad de descartados por el olvido, a ser personas con capacidad de aportar vitalidad y energía a nuestra sociedad. ¿Más muros o más manos?

Viernes, 19 Julio 2019 08:18

Lo cotidiano como conquista

Estas dos últimas semanas, hemos podido ver en prensa el éxito que han alcanzado algunos de nuestros participantes después de mucho luchar en el camino por labrarse un futuro, con la ayuda de personas que trabajan con constancia junto a ellos para que esto pueda ser así. Participantes que hoy estudian carreras, son cocineros, tienen trabajo fijo, un alquiler y hasta han formado una familia aqui. Es un regalo mostrar que, entre todos, esto es posible, y agradecemos que haya espacios para darlo a conocer. Mucho. 

Hoy, queremos ir un paso más allá. Reflexionando sobre el tema, y teniendo como horizonte lo que nos gustaría que fuera...¿Debería ser noticia que alguien estudie la enseñanza secundaria... y la apruebe? ¿Es un prodigio que un joven pueda acceder a la universidad? ¿Trabajar de cocinero es una excepción que confirma la regla? Pues sí. Aún es así. Aunque hablamos de igualdad de oportunidades, muchas son las personas que para acceder a recursos básicos de cualquier ciudadano se encuentran con trabas imposibles. En el caso de las personas migrantes. ellos hablan de vallas a veces más altas que las de Ceuta y Melilla; vallas en las que además deben también evitar múltiples concertinas burocráticas que le impiden avanzar como personas, debiendo reiniciar una y otra vez el camino andado.

Nos queda aún mucho para asumir que la ciudadanía (y todos los derechos que ello conlleva) no puede seguir ligada a documentos, fronteras, tiempo de estancia, sino que nos lo da el hecho de residir y convivir en un lugar. Una traba administrativa como es la falta de un documento (como si nosotros nos quedáramos sin DNI) no puede ser un obstáculo permanente para acceder a la formación o el trabajo, cuando se han hecho todos los esfuerzos para desarrollarlos de forma suficiente (aprendizaje de la lengua, conocimiento de las formas de hacer, experimentar la cultura de acogida).

Desde el Proyecto Nazaret vivimos en lo cotidiano todas esas alegrías: la obtención de una documentación, el aprendizaje de la lengua tras grandes esfuerzos cotidianos, el acceso a pruebas que abren el camino de la formación (la ESA, la formación profesional, cursos de empleo, acceso a la universidad). Y es verdad que no son logros fáciles, máximo cuando se viene de otro país con otra cultura, con otra lengua, sin recursos, sin redes de apoyo, sin más equipaje que el deseo de conseguir un sueño elaborado durante mucho tiempo.

Como Hayouba, Isabelle, Alhassan, Bassi, Sani o Jean Baptiste, son varios los jóvenes que vemos caminar alcanzando parte de lo que buscaban. Pero podrían ser muchos más si cambiamos nuestra forma de ver la realidad de las personas migrantes y ofrecemos oportunidades, que aprovecharán sin duda, en vez de bloqueos mentales producto de un miedo infundado que limita las posibilidades de muchos hermanos y hermanas que ya viven con nosotros y que seguro aportarán mucho a nuestra realidad.
 

Lunes, 18 Febrero 2019 11:27

Los sucesos del Tarajal... ¿por sistema?

 

MARCHA AL TARAJAL

Yves, Samba, Daouda, Keita,,, son solo algunos de los nombres de los fallecidos en la playa del Tarajal hace ya cinco años cuando intentaban cruzar la frontera española a través del mar.

Para ese día, solo eran números, como tantas otras veces: "15 inmigrantes murieron al intentar…”. Pero todo cambia cuando detrás de esa noticia aparece un nombre propio, que no solo hace referencia a una persona, sino al proyecto de toda una familia, que se ve ahogado en ese momento.

Desde Proyecto Nazaret esta es la realidad que vivimos cotidianamente. No es un proyecto que trabaje con un colectivo. Trabajamos con personas con nombre, apellido, familia, historia... y sueños, muchos sueños. Nacidos antes del día que deciden salir de sus casas. A veces de mutuo acuerdo con la familia; otras, la mayoría, casi a escondidas, para evitar el sufrimiento de esa decisión. Sueños que se van transformando, rehaciendo, creciendo... en un tránsito, a veces increíblemente duro, por diferentes países. La capacidad de sus sueños es lo que les hace pasar por diferentes lugares, bajo condiciones que nunca habrían pensado, como el desierto del Sahara. Desconocemos la cantidad de personas, compañeros, que han muerto en ese inmenso cementerio que nadie quiere nombrar y los que pasan intentan olvidar para poder seguir adelante, reforzando el deseo de, un día, devolver una llamada a su familia contando que han logrado sobrevivir…

Aún deben pasar por Argelia para poder buscar trabajos en condiciones de semiesclavitud, para poder volver a ahorrar algo de dinero que le permita llegar a un destino que desconocen. Y algún día consiguen pasar a Marruecos, chocando una vez más con la realidad de una sociedad que. en una gran parte. los excluye, donde la represión policial, financiada por "los acuerdos de cooperación en materia de migración" de Europa, intenta desmontar nuevamente los sueños a base de redadas, porra y exclusión, obligándoles a vivir en la zona de montaña alejada de la población, en condiciones que nunca antes habían vivido. Y si son atrapados... vuelven al punto de partida, al desierto. Una, dos, tres, cuatro veces intentan pasar por la valla de Melilla, Ceuta, por el mar, propcurando dar lo que piensan que es el último paso de su trayecto.

Pero ese día muchos, intentando dar el paso, pensando que llegaban al lugar donde poder empezar realmente su destino se encontraron con bolas de goma que impedían su acceso a tierra. Desconcierto, miedo, rabia, coraje…Todo hundido en el mar. Y no solo con los que fallecieron. Todos los que lo vieron, los que sobrevivieron y los que no pudieron ni intentarlo. Pero también muchos de los que, en esta otra orilla, veíamos sorprendidos cómo las normas internacionales más elementales eran vulneradas.
Y es que la “política de las pelotas de goma” sigue activa. Porque una vez aquí se siguen disparando argumentos de rechazo que hunden a diario a muchas personas que solo tienen interés en trabajar, construir, crecer...

Pelotazo de goma es pedir que se vuelva en la frontera a alguien que viene huyendo de la pobreza; pelotazo de goma es negar durante 3 años la posibilidad para encontrar un contrato de trabajo, incluso queriéndolo el empleador; pelotazo de goma es también cuestionar la posibilidad de tener asistencia sanitaria... por no “ser de aquí”; pelotazo de goma es que tengas siempre que explicar que tu creencia religiosa no está cargada de violencia, como ocurre con los musulmanes.

Recordar el Tarajal y hacernos presente como Caritas es unirnos a todas aquellas personas que juntos trabajamos por entender que previo a todos los derechos está la persona, con todos los derechos reconocidos como humanos por el solo hecho de ser persona.

 

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