Viernes, 08 Febrero 2019 11:21

Poco a poco

inclusion camino

Acompañando procesos. Los que trabajamos en Cáritas hemos oído infinidad de veces que nuestra metodología y modelo de trabajo se debe centrar en acompañar -al lado, nunca delante dirigiendo, ni detrás empujando- procesos, caminos que han comenzado, que posiblemente sean largos y que se han de recorrer abiertos a la incertidumbre.

Cuando nos conocimos en octubre del 2017, él estaba serio, enfadado y triste. Apenas hablaba español y eso le ayudó a decidir qué cosas quería contarnos y cuáles no. Un chico de 33 años, con 10 de ellos en la calle, que pensaba que la vida se le estaba escapando de las manos. Aún no es tarde, nunca lo es, y esto lo vamos a hacer poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Y él, poco a poco, se convirtió en nuestro santo y seña, tanto para liberarnos de tensiones como para saber que cada cosa tiene su tiempo, su hora y su lugar.

“Señor, que vea”, pedía el ciego de Jericó; “que me vean”, sería hoy nuestra esperanza.

En el camino hemos crecido tanto él como nosotros acompañándolo; hemos pasado por la angustia del verano, las caídas del otoño, el frío del invierno, y disfrutado de cómo la vida se abría paso en primavera. Y en este caso la primavera llegó en diciembre y nos preparamos para un sprint, y él, poco a poco, nos empujó a acelerar el paso, y el futuro ya no lo era tanto.

Llaves para la autonomía y una oferta ecológica que daría lugar luz verde a documentación, sanidad sin renovaciones, seguridad social y empleo. Y la dignidad volvió a revestirnos para la ocasión.

Al salir de la oficina el funcionario no sabe el valor de ese documento que acaba de sellarle, ni de cuánto ha caminado para llegar hasta aquí. ¿Y ya está?. me preguntó olvidándose de las horas de sueño perdido, de las normas y limitaciones, de no entender pero aceptar desde la confianza, de cada paso lleno de cansancio. ¿Cómo que ya está?, respondí.

“Será que no me acostumbro si no es poco a poco” 

 
Miércoles, 16 Enero 2019 10:24

La Ruta en Nochebuena

"Que no se me acostumbre el corazón, Señor..." Esta es la primera frase de la oración que hacemos antes de cada ruta, pero veo que, de alguna manera, busco las herramientas para disfrutar de mi cena de Nochebuena en familia habiendo vivido horas antes la experiencia de la ruta: nunca tantos hermanos dormidos, acurrucados en su cartón ya a las 7 de la tarde. Parece que la Nochebuena es aún más dura que cualquier otra noche y es mejor pasarla cuanto antes, dormirla entera, si es posible. Nos acercamos a esta realidad, que cada día nos es menos ajena, con un caldo, un sándwich, un par de mantecados y un pequeño Niño Jesús que nos recuerde, a él y a nosotros, que Dios nace de nuevo, para todos. Y nace para quedarse en nuestras vidas, ¡en las de todos!

Es difícil vivir la contradicción: aparece por delante un espejo en el que se ven mis apegos e incoherencias y busco la fórmulas para soportarlas sin cambiar... sin cambiar del todo. Incoherencias porque yo ceno cada día, duermo en mi cama y vuelvo a casa con mi familia después de cada ruta. Incoherencias porque no se me escapa que tengo mucho más de lo que necesito, porque a ninguno invité hoy a mi cena familiar ni al calor de mi hogar. No tengo explicación, ni palabras de consuelo, no sé por qué a él se le puso un día la vida tan cuesta arriba que solo vio esa opción que finalmente le condujo a vivir en la calle.

Y no tengo soluciones, ni para él ni para mí. Sólo se me ocurre poner nuestras vidas, las dudas y contradicciones en las manos del Señor, compartirlas para orarlas en comunidad y que venga su luz... Y siento en el fondo de mi corazón que es Él quien me dice que las tolere, que las sobrelleve con paz, esa paz que solo es posible si me mantengo pegadita a Él, como el pequeño sarmiento a la vid, que me exponga y me entregue lo que pueda y como pueda, que salga a Su encuentro en el encuentro con el hermano, que esta es una historia de amor y de salvación. Una salvación que no es suya ni mía, sino nuestra…, y que así, iguales, en medio de nuestras miserias, en cualquier momento será posible lo que también dice nuestra oración: que seamos "dos hermanos, que en un trozo del camino se dignifican mutuamente". ¡Así sea!

Magüi,
voluntaria del proyecto Pedro Dónders
de la Cáritas Parroquial del Santísimo Redentor.

Domingo, 25 Noviembre 2018 02:16

Manifiesto "Nadie sin Hogar" 2018

 

 

A las administraciones

Con el tema de la posibilidad de acabar con el sinhogarismo como marco de la campaña “Nadie Sin Hogar” 2018, los participantes de Centro Amigo hemos hecho nuestras las propuestas concretas que se plantean desde Cáritas Española, queriendo poner voz a las mismas.

PROPUESTA A LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS: Hacer real su opción y orientación a la garantía y acceso de derechos en la elaboración de políticas públicas, en especial impulsando medidas de fomento del alquiler social y de ampliación del parque de viviendas públicas.

En asamblea, hemos visto conveniente trasladar que el derecho a la vivienda digna es fundamental para acabar con la situación de sinhogar que hemos vivido tiempo atrás.

 

 

 

 

 

 

 

 

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A los mediosEn esta semana de la campaña “Nadie Sin Hogar”, a las personas que vivimos en el Centro Amigo nos parece fundamental hacer un llamamiento a los medios de comunicación demandando visibilidad, ya que hemos detectado infinidad de veces que existe un maltrato de los mismos hacia nuestra situación, culpabilizándonos de la misma, sin poner el acento en cómo se nos vulneran nuestros derechos. Por lo que decimos:

PROPUESTA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Informar de la realidad de las personas en situación de sin hogar alejándose de las miradas estereotipadas o sensacionalistas, e incorporar la vulneración de derechos a la narrativa comunicativa.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Viernes, 23 Noviembre 2018 06:02

A las entidades sociales: ¡Nadie sin hogar!

A las entidadesDe la misma forma, y después de años en la calle y de tantas respuestas diferentes en cada puerta a la que llamábamos, queremos hacer un llamamiento a las entidades sociales que prestan ayuda a las personas que nos hemos encontrado sin hogar, para que intenten mejorar la ayuda que prestan y tengan intención de ponerse de acuerdo:

PROPUESTA A LAS ENTIDADES SOCIALES: Impulsar los espacios de trabajo en red y coordinación, de cara a ser más eficaces en las actuaciones que faciliten el acceso a derechos de las personas en situación de sin hogar.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Jueves, 22 Noviembre 2018 06:00

A la ciudadanía: ¡Nadie sin hogar!

A la ciudadaníaComo personas que hemos vivido en la calle, los acogidos de Centro Amigo queremos decir con nuestra propia voz lo duro y difícil que nos resultan la soledad, la invisibilidad y las miradas hostiles, por lo que, en esta semana de campaña “Nadie Sin Hogar”, hacemos nuestra la propuesta de Cáritas a los ciudadanos diciendo:

PROPUESTA A LA CIUDADANÍA: Mirar y visibilizar a las personas en situación de sin hogar con las que cada día nos cruzamos, intentando comprender su situación como una vulneración del derecho humano a la vivienda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Miércoles, 21 Noviembre 2018 08:40

Mi primera noche en la calle

Nací hace 54 años en Sevilla, me fui a vivir al pueblo de mis padres y con 12 años volví a Sevilla a estudiar. Aquí hice la E.G.B. y F.P. I administrativo. Despúes volví al pueblo y con 16 años conocí a la que fue mi mujer y madre de mi hija. Mi padre falleció cuando yo tenía 21 años, y me quedé con tres hermanos más pequeños y mi propia familia. Me hice cargo del negocio de mi padre que era agricultor. A raíz de su fallecimiento empezaron a cambiar las cosas. Yo empecé con el alcohol y otras sustancias, y. aunque trabajaba, ya no era lo mismo. Así, hasta que mi mujer se cansó y se fue. Seguí en el pueblo viviendo sólo, dedicando más tiempo a trasnochar y a otro tipo de cosas que a mis obligaciones. Me dediqué a dar tumbos: Pirineos, Ibiza, Málaga.., dándome topetazos por donde iba. Volví a Sevilla con mi madre, pero ella también se cansó de que no conservara un trabajo, habiendo estado en tantos.

Hasta que por circunstancias me vi en la calle. Mi familia no me aguantaba. Primero me quede en casa de un amigo, después en la de otro y al final en la calle, con lo que todo eso significa. Buscándome la vida, con trapicheos, hurtos y demás. Los veranos. a la playa con un colega artesano; y el invierno en Sevilla, pasando días terribles. Estuve unos cuatro años pasando el verano fuera, hasta que llegue al punto de tener mi vida totalmente en la calle.

Recuerdo perfectamente mi primera noche en la calle. No tenía nada de ropa. Mis pertenencias se definían por lo que tenía puesto encima en ese momento. Me acerqué a casa del colega con el que me iba a la playa: me dejó dinero, mantas y un saco de dormir, pero allí no podía quedarme, él tenía familia, mujer e hijos, y yo no estaba bien como para estar allí.

Encontré un derribo que compartíamos cuatro o cinco personas según la noche. Tiempo adelante, llegó a aparecer uno de los amigos que compartíamos derribo muerto en el suelo. No dormí absolutamente nada esa noche, por varios motivos: mi adicción y un desasosiego que me inundaba por dentro. El pensamiento de ir por la mañana a aparcar coches y volver a tener que dormir en el derribo no paraba de darme vueltas. Si la primera noche en calle es dura y no se olvida, el primer amanecer en la calle es igual de duro. Se me cayó el mundo encima; me acerqué a un bar donde tenía conocidos, me aseé y pase el día intentando olvidar la noche, y pensando en la noche siguiente. Pasó mucho tiempo hasta volver a estar tan bien como hoy lo estoy.

Después de haber vivido todo el infierno anterior, estoy viviendo el momento de ahora gracias a hombres y mujeres que hacen posible que personas como yo tengamos otra oportunidad. Llevaba ocho años sin estar como estoy ahora. Me he dado cuenta de lo que es estar en la calle, solo, de cómo te mira la gente, o de cómo evita mirarte. Esa gente que cuando tenías posibilidades estaba a tu lado y que después ni se interesa en preguntarte cómo estás. Gente que te mira al pasar (si te miran) y hacen como si no existieras. Hasta parte de tu familia a la que tú has ayudado en todo lo que has podido, no se interesan en si sigues vivo o estás muerto. Me he dado cuenta de que todos los que hemos pasado por esa terrible situación, somos alguien y merecemos algo, por lo menos un poco de atención, ya no solo por parte de la gente corriente, también de las administraciones. Si no fuera por las ayudas privadas y de la Iglesia, la mayoría de nosotros no existiríamos. Nosotros tenemos parte de responsabilidad de encontrarnos así, pero los que queremos dar un paso adelante en nuestras vidas, necesitamos ayuda y comprensión.

Lunes, 19 Noviembre 2018 06:26

444 no es un número

Bruce Gilden444 no es un número, sino una vergüenza de la ciudad del siglo XXI en la que vivimos.

En 2016, el Ayuntamiento de Sevilla realizó un cómputo aproximado del número de personas sin hogar que viven en las calles de nuestra ciudad. Y ese fue el resultado: 444.

Durante 2017, a través de los proyectos Levántate y Anda, Lázaro, Emaús, Cáritas Universitaria y Pedro Donders, Cáritas Sevilla atendió a 434 de estas personas. En cada ruta, durante cada noche del año, hemos querido salir al encuentro de los hermanos apaleados en el camino. En la acogida, hemos querido salir al encuentro de sus vidas y atender sus llamadas de socorro. En el acompañamiento, hemos querido salir al encuentro de sus aspiraciones de recuperación y desarrollo personal, y compartir con ellos el camino. Ruta, acogida y acompañamiento: los tres ámbitos de trabajo de nuestros proyectos, significados en la intención honda de salir al encuentro

444 no es un número. Son personas que han perdido casa, formación y oportunidades, trabajo, derechos sociales y laborales, relaciones y vínculos familiares y sociales. Salir al encuentro es reconocerlas de este modo: como personas con rostros concretos, con nombre y apellidos, con identidades e historias personales de pérdidas, anhelos y proyectos que se pueden ir recuperando y tejiendo en el seno de nuestras comunidades. Reconocerlas también en lo que las supera y se escapa de ellas: en las condiciones sociales injustas que padecen, en la negación de su dignidad y sus derechos, en las consecuencias "de la sociedad contaminada por la cultura del descarte".

Este camino, este diario, estos acontecimientos y experiencias son los que queremos contar en Al encuentro, este blog que hoy iniciamos con toda nuestra intención,

 

[Fotografía: Bruce Gilden]

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