Domingo, 27 Octubre 2019 10:27

Hoy, di basta, ¡Nadie Sin Hogar!

Hoy, 27 de octubre celebramos la jornada que trata de visibilizarnos a las personas sin hogar. No tener hogar es más que no tener una casa... se trata de un cúmulo de aspectos que engloban un espacio físico pero también otras dimensiones que son fundamentales para nuestro bienestar y el de todo ser humano (relaciones, sentido vital, acceso a derechos...). Las diferentes organizaciones en las que participamos nosotras y nosotros, llevamos ya 27 años celebrando esta jornada que trata de sensibilizar sobre esta realidad y abrir caminos que nos ayuden a afrontarla. Sin embargo, y a pesar de los logros innegables conseguidos, nos da la impresión de que se asemeja a una tormenta de verano que, una vez pasada, nos sumerge de nuevo en la invisibilidad en la que habitualmente vivimos.
El lema de este año nos invita a ponernos cara... Todos sabemos la importancia que tienen los rostros concretos a la hora de sintonizar con los problemas. Se calcula que en España son unas 40.000 las personas que nos encontramos en situación de sin hogar. Esta cifra se agrava al conocer, tal y como nos indica el Informe FOESSA, que la exclusión social severa ha crecido en nuestro país y que las situaciones de personas que vivimos en hogares precarios o de inseguridad en la vivienda está también en aumento.
Pero detrás de estos datos fríos y anónimos siempre estamos personas concretas, personas que sufrimos y lloramos, personas que amamos y perdonamos, personas que, en definitiva, queremos ser felices. Cuando somos capaces de superar nuestros miedos, estereotipos y prejuicios y acercaros a nosotros, podréis observar que representamos una realidad tan plural, en la que podéis descubrir, como en todo ser humano, hombres y mujeres que estamos llenos de miserias, de riquezas y de posibilidades. Poner cara y rostro es el primer paso para contribuir a una sociedad más inclusiva que no deje en los márgenes a ningún ser humano que siempre es su auténtico valor.
Nos parece importante que, de cara a afrontar el problema social que tenemos delante, junto a la cercanía, comencemos afrontando con diligencia la prevención de las situaciones que llevan al sinhogarismo. Como en la salud, la transformación comienza previniendo las circunstancias que lo provocan. En ese sentido son muchísimos los aspectos que intervienen para que una persona acabe en situación de sinhogarismo. Podríamos decir que cada persona tiene su propia historia y su propio proceso. Sin embargo, hay algunos aspectos que coinciden en los procesos de la mayoría de nosotras y nosotros. Estos elementos tienen mucho que ver con la falta de recursos económicos y de ayudas sociales; con la falta de un trabajo digno; con las circunstancias personales (enfermedad, adicciones, relaciones familiares, hábitos...); y al final, con la ausencia de acceso al derecho a una vivienda.
Si estas son las circunstancias que abocan a tantas caras y rostros a vivir en la calle, como sociedad tenemos que afrontar el reto de trabajar juntas y juntos en la prevención del problema. En ese sentido nos preocupa este tipo de sociedad que estamos construyendo donde las relaciones se están debilitando y donde los lazos personales se rompen o se mueven desde claves utilitaristas o economicistas. Junto a ello, nos preocupa enormemente la realidad del trabajo que impide, en muchas ocasiones, una vida digna que posibilite salir de la exclusión y de la pobreza.
Por ello, con el objetivo de prevenir y de decir ¡basta! a la situación que viven tantas personas sin hogar, realizamos las siguientes peticiones a los diferentes colectivos implicados:

  1. A la ciudadanía: el sinhogarismo es siempre una vulneración de Derechos que tiene solución. Por ello, es importante superar prejuicios y miedos, y aproximarnos con sumo respeto y delicadeza a estas personas: solo cuando descubrimos en ellos caras y rostros concretos, se nos permitirá afrontar el problema que tiene solución desde la clave de la relación y de la humanidad. Lo que nos humaniza es la relación.
  2. A las entidades sociales: agradecemos el innegable trabajo que realizan en nombre de todos y todas. En ese sentido, hay que seguir impulsando espacios de coordinación y trabajo en red, de cara a avanzar en respuestas adecuadas y eficaces a situaciones de prevención del sinhogarismo.
  3. A los medios de comunicación: les pedimos una información sensible y no estereotipada de la realidad de las personas en situación de sin hogar, donde se incorpore el discurso y narrativa de las propias personas afectadas por el sinhogarismo.
  4. A las administraciones públicas: reclamamos el desarrollo de unas políticas públicas de prevención del sinhogarismo reales, que se anticipen a la pérdida del hogar y que garanticen el acceso a los recursos adecuados, así como el impulso de medidas de acceso a una vivienda pública de alquiler social. Igualmente nos parece importante que se potencien empresas sociales de inserción y cooperativas sin ánimo de lucro como espacios privilegiados donde avanzar en procesos de inclusión junto con aquellas personas que lo tienen difícil en el mercado laboral convencional.  
Jueves, 24 Octubre 2019 12:01

¿Qué nos dice la vida de Carmen?

El testimonio de vida de Carmen muestra claramente cómo una persona puede terminar en situación de calle porque en ningún momento ha existido un mecanismo de prevención que identificara y frenara algunas de las circunstancias que le iban sucediendo.  

Dentro de un entorno familiar normal, no se da el acompañamiento ni cuenta con una red de ayuda en momentos como el abandono escolar o un embarazo temprano. La falta de formación cualificada y de empleo provocan una situación de inestabilidad que pronto se refleja en no poder mantener una vivienda o acceder a la misma. 

Casos como el de Carmen existen porque carecemos  de medidas y programas que cuenten con los resortes necesarios para evitar estas situaciones de vulnerabilidad. La detección temprana ante situaciones de riesgo, desde los servicios sociales municipales y las entidades sociales son fundamentales.  

Carmen no ha estado apoyada en la muerte de su hijo; ha visto cómo denunciar a una de sus parejas por maltrato pasaba por tener que vivir en un albergue; y no ha recibido una atención plena en torno a su enfermedad. Estas tres cuestiones, desde una visión más integradora podrían haberse abordado para evitar la resolución que ha tenido.  

No hay que obviar que, si falla la protección, al menos es necesario evitar la cronicidad buscando alternativas que permitan a las personas integrarse en espacios comunitarios que favorezcan un desarrollo pleno. Cabe destacar que estamos ante una persona con casi 60 años, que ha estado conviviendo con el sufrimiento desde los 17, sin haber obtenido una respuesta que contemplara todas y cada una de sus dificultades.  

Queda mucho por hacer, y debemos seguir siendo críticos con nuestros propios itinerarios de acompañamiento. Nada asegura que Carmen vuelva a vivir estas situaciones de riesgo, pero con su esfuerzo y con el esfuerzo de todos, debemos intentar que esto no vuelva a ocurrir.  

 
Martes, 22 Octubre 2019 10:20

Carmen

Nací en Periana, un pequeño pueblo de Málaga, hace 57 años. Soy la única hija de una pareja de agricultores. Recogían aceituna, labraban la tierra con mulas y yeguas, sembraban trigo, cebada, avena, lentejas, garbanzos, manzanilla para infusión, romero... Luego lo recogían todo y lo trillaban para separar la semilla de la paja, y con esta alimentaban a los mulos. Vivíamos en una finca en la que no había luz ni agua. Teníamos que ir a un pozo a por agua y a un manantial. Criábamos cerdos para comerlos en Navidad.

Mi infancia ha sido bonita. Fui una hija deseada. Fui muy traviesa... Me crié al lado de mi abuela materna. Me crié con leche condensada porque a mi madre no le subía la leche.

Así fue mi vida. Fui al colegio hasta los 14 años, aunque era muy mala estudiante. Con esa edad, mi padre se fue del campo a vivir a Málaga, para ser conserje en una urbanización. Mi madre y yo nos fuimos con él. Allí fui a una academia particular para sacarme el graduado escolar. Entré en una escuela de capacitación agraria hasta los 17 años, pero no llegué a terminar. No soy perito agrícola, como quería mi padre.

En la escuela tuve mi primer novio y con 17 años me quedé embarazada. En el momento en el que mi pareja se enteró que estaba embarazada me dijo que no quería saber nada del pequeño ni de mí, por lo que me vi únicamente con el apoyo de mis padres.

Cuando mi primer hijo tenía 6 años, conocí a un hombre del que me enamoré y nos casamos. Y tuve mi segundo hijo. El embarazo fue muy malo. Nació enfermo de hígado y necesitado de un trasplante, cosa que, en aquellos tiempos, no era tan habitual. Con 4 años y 6 meses mi hijo falleció. Siempre tuve el cariño de mis padres, pero yo era muy rebelde y me complicaba la vida sola. Mi marido, cuando conoció la enfermedad de mi hijo, empezó a maltratarme, bebía, abusaba de mí. Cuando mi hijo murió, decidí divorciarme y así hice. Pero entré en una depresión muy profunda. No terminaba de asumir que mi hijo ya no estaba. Ante mi estado me derivaron a salud mental y allí fui diagnosticada de un trastorno límite de la personalidad. Aunque me explicaban en qué consistía esta enfermedad, nunca asocié todo ello a lo que me ocurría en la vida. No tenía conciencia de tener una enfermedad y cómo esta me afectaba.

Comencé a beber, a mezclar antidepresivos y alcohol. Estuve así un año, hasta que me levanté y vi que solo tenía un brik de vino. Ahí la relación con mis padres estaba ya rota y ellos seguían cuidando de mi hijo mayor. Mi padre no llegó a perdonarme que hubiera caído en una adicción. Cuando descubrí que tenía un problema, pedí ayuda a través de un conocido que había vivido lo mismo que yo. Estuve 3 años asistiendo a terapia de grupo y conseguí mantenerme en abstinencia. Comencé a trabajar limpiando casas, cuidando personas mayores... Parecía que todo iba bien, que iba a salir adelante. Comencé a tener problemas con mi madre a costa de la herencia de mi padre, y entonces mi madre me echó de casa. Pasé a vivir en el albergue de Málaga. Como tenía una pensión no contributiva, me ayudaron a buscar una habitación.

Inicié una nueva relación a través de un anuncio del periódico. Parecía ir bien, parecía ser buen hombre, pero también conviví con situaciones de maltrato. Después de 10 años juntos, tras una paliza, el hospital puso un parte de maltrato por las lesiones, y entonces tuve fuerzas para romper dicha relación. Aunque, como no tenía nada, y dependía de él, me volví a ver en la calle, perdí la PNC por no entregar la documentación necesaria. Con apoyo, recuperé mi PNC y conseguí un trabajo de interna para tener casa y trabajo. Como no estaba bien anímicamente, abusé de nuevo de los antidepresivos, y esto me hizo robar en la casa donde trabajaba. Mi jefa me denunció y entré en prisión durante 17 meses.

Sorprendentemente, en prisión no me fue mal. Encontré apoyo en compañeras y trabajadores de la cárcel. Cuando conseguí la libertad, la única opción que tuve fue irme al albergue de Sevilla, ya que mi madre no quería que viviera en su casa. Yo no quería ir más al albergue, así que, al planteárselo a la trabajadora social de la cárcel y gracias a la pastoral penitenciaria, me acogieron puntualmente en una comunidad de religiosas. Desde allí, buscamos ayuda en Cáritas y ahora estoy viviendo en el Centro Amigo, a la espera de una plaza en residencia definitiva. 

Sábado, 06 Abril 2019 17:00

Con nuestros mayores

Con la línea de sensibilización como trabajo específico del departamento de Atención a la Grave Exclusión, durante este curso hemos visitado diferentes proyectos de mayores de la diócesis, con el objetivo de explicar y presentar el trabajo que realizamos en Cáritas con personas sin hogar.

Para ello, agentes de los diferentes proyectos de atención a personas sin hogar de las Cáritas parroquiales y del Centro Amigo, hemos podido compartir un pequeño espacio con cada uno de los proyectos de mayores.

Para nosotros, ha sido muy gratificante comprobar que los mayores de las parroquias de San Juan de Ribera, Nuestra Señora de la Antigua y Beato Marcelo Espínola, San Francisco de Asís, Jesús de Nazaret y Sagrado Corazón están con nosotros en la idea de que un mundo con hogares para todos es posible.

Agradecemos la acogida recibida, la atención mostrada y que nos hayan incorporado en sus oraciones diarias. De la misma forma, deseamos una feliz cuaresma a todos los mayores con los que hemos compartido estos momentos.
 

Miércoles, 26 Diciembre 2018 12:52

Pregón de Navidad

Buenas tardes:

Son las primeras Navidades que pasamos con vosotros, así que es un gran honor el que se haya pensado en nosotros para dar este pregón. Para nosotros es una incógnita, porque no hemos sido espectadores de otros anteriores. Sólo llevamos nueve meses en el Centro Amigo y no tenemos el placer de conoceros a todos personalmente o, si os conocemos, no hemos tenido ocasión de conversar, así que esperamos no defraudaros.

Mariló y yo desarrollamos juntos nuestro voluntariado, así que nos vais a permitir que hagamos juntos de pregoneros en esta celebración.

Un coro de ángeles dijo a los pastores "Gloria a Dios en la alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad".

Nosotros queremos empezar este pregón con este saludo: "Paz a los hombres de buena voluntad".

Y no lo decimos porque quede bien en estas fechas, sino porque eso es lo que vemos en lo que estáis ahí, la mejor de las voluntades para transformar las vidas.

Voluntad de los acogidos para seguir con una vida que merezca la pena vivirla plenamente; voluntad firme en los profesionales, a veces muy serios, siempre cariñosos; y voluntad de nosotros para acompañaros en el proceso, cada uno "llamado" a este compromiso por una razón diferente.

Hemos dicho "transformar unas vidas". ¿Qué vidas?. ¿Sólo las de los acogidos?. Os podemos asegurar, por lo menos en nuestro caso, que en el proyecto del Centro Amigo todos somos transformados. Muchos de vosotros ya sabéis cómo empezamos con esto. Mariló superó, contra todo pronóstico, una dura hemorragia cerebral. Tras eso empezamos a pensar que "teníamos que devolver", pero al principio sin saber muy bien qué era lo que eso significaba, ni cómo se devolvía, ni a quién. Dios está en un plano superior y no necesita nuestro agradecimiento, pero nos envió a su Hijo para enseñarnos cómo hacerlo: Lo que queramos agradecerle o la demostración de nuestro amor, se plasma en lo que hagamos con el otro.

Esto fue el comienzo, y fue lo que nos empujó a buscar una organización en la que colaborar, que resultó ser Cáritas y el Centro Amigo, ayudados, por cierto, por la pregonera de hace dos años: Lala.

Os confesamos que ahora venimos ya sin un porqué, simplemente estamos con vosotros porque os queremos y porque os sentimos como familia.

-Como sabéis en Nochebuena celebraremos el nacimiento de Jesús. Un ángel anunciaba a los pastores: "Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor". El ángel dijo “Os ha nacido”, es decir, ha nacido para nosotros, para todo aquel que necesite ser salvado, ser liberado de sus cadenas. Al final todos tenemos cadenas, y esta es la Buena Noticia que trae la Navidad: Jesús es un don, un regalo del Padre, un instrumento de salvación para todos.

En el evangelio de cada domingo escuchamos los hechos del Salvador. Jesús libera de demonios, cura dolencias, perdona pecados, hace que las personas vuelvan a tener autoestima y que puedan reintegrarse en su familia y en esa sociedad que los tenía apartados. Además, se rodea con los que nadie quiere, provocando el escándalo de la "buena sociedad". En lenguaje de nuestro tiempo diríamos que Jesús estaba comprometido y luchaba contra la exclusión.

¿Os suena? ¿Qué estamos haciendo en el Centro? ¿No luchamos por liberarnos de nuestros demonios? ¿No nos afanamos por sanar nuestros cuerpos, almas y mentes? ¿No anhelamos volver a integrarnos en esa sociedad que huye de nosotros como huían de los enfermos de Galilea?. En algunos sitios se hacen belenes vivientes, el Centro Amigo es Evangelio viviente.
Jesús sana, a veces por propia iniciativa, pero en otras como respuesta a la esperanza y a la fe: “Tu fe te ha salvado, vete en paz”, decía.

Así que el milagro que esperamos se haga en nuestras vidas, comienza por tener fe y esperanza en que el milagro y la trasformación son posibles. Sólo esa fe y esperanza nos darán la fuerza para que el milagro se produzca. Esta es una época perfecta para renovar nuestra esperanza.

Se sea creyente o no, la Navidad es una época en la que todo el mundo intercambia buenos deseos y que, parece, saca lo mejor de todos. La generosidad y solidaridad están a flor de piel, hay más donaciones y se llenan los bancos de alimentos. Hay una alegría que lo inunda todo. Pero esto, aun siendo maravilloso, no cambia las estructuras de poder, ambición e injusticia en que se basa nuestro mundo. Ojalá todo el año fuera Navidad.

También son fiestas familiares y de amigos. Muchas veces suponen el reencuentro con alguien que está lejos o que no hemos visto durante bastante tiempo y, en muchos casos, nos hacen recordar la infancia. Son fechas agridulces, en las que se echa de menos a los que faltan.

Sabemos que algunos de los que estáis aquí habéis pasado por Navidades muy tristes, en la calle, en soledad o en prisión. Esperamos de todo corazón que estas Navidades y las que sigan sean muy felices y recordéis las que habéis pasado en el Centro con alegría, porque formamos una gran familia. Esperamos que recordéis a los compañeros, voluntarios, profesionales, las celebraciones como ésta, y ese magnífico belén que tenemos a la entrada del Centro. Belén que está diciendo a todos los que pasan: "Aquí también estamos en familia celebrando la Navidad".

El lado más triste de la Navidad es que ha sido secuestrada por la sociedad de consumo. Se alarga durante más de un mes de luces en las calles, películas navideñas en la tele, gastos y consumo. Por eso mucha gente dice "a mí no me gustan esas fechas", o "estoy deseando que pasen". Esa gente está tan abrumada por los preparativos que olvidan el significado y en donde está lo verdaderamente importante. Envueltos por las luces, los preparativos y las fiestas, con frecuencia olvidamos, aunque los villancicos nos llaman la atención, que estamos celebrando la venida al mundo de Jesús, una fría noche allá en Belén, nacido pobre entre los pobres.

El Papa Francisco nos aconseja: "Que la Santa Navidad no sea nunca una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia, de los regalos inútiles, o del desperdicio superfluo. Sino que sea una fiesta de la alegría, de acoger al Señor en el pesebre y en el corazón".

Para los cristianos, esta "fiesta de la alegría" como la ha definido el Papa, debe estar unida a la esperanza de que Jesús venga definitivamente a nuestros corazones y a partir de ahí colaboremos activamente en el cambio del mundo, enfrentándonos a la injusticia. Tenemos que tener confianza en que nuestros esfuerzos por humanizar el mundo irán dando su resultado, siendo colaboradores de Jesús en la salvación y liberación, aunque haya más pobres en España que antes de la crisis, aunque la gente muera en el Estrecho, aunque sean masacradas en guerras miles de personas, el cristiano debe mantener la esperanza y más en estos días de Navidad.

Con la Navidad celebramos que con el nacimiento de Jesús todo empieza de otra manera. Dios se hizo humilde para encarnarse en un hombre, para dejarnos ver su naturaleza bondadosa y explicarnos como quiere que el mundo funcione, con la lógica de Dios, tan diferente a la del hombre, que es la que nos lleva a las situaciones horribles que hemos dicho antes.

Quisiéramos acabar con unas palabras de la homilía del Papa Francisco en la misa de Nochebuena del año 2017, que son a la vez una oración:

"Conmovidos por la alegría del don, pequeño Niño de Belén, te pedimos que tu llanto despierte nuestra indiferencia, abra nuestros ojos ante el que sufre. Que tu ternura despierte nuestra sensibilidad y nos mueva a sabernos invitados a reconocerte en todos aquellos que llegan a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas. Que tu ternura revolucionaria nos convenza a sentirnos invitados, a hacernos cargo de la esperanza y de la ternura de nuestros pueblos".

Después de esto no hay más que agregar, así que acabamos este pregón deseándoos feliz Navidad a todos. 

Miércoles, 12 Diciembre 2018 08:55

Visita a Osuna

Visita a OsunaEl pasado sábado, 1 de diciembre, estuve de visita, junto al resto de mis compañeros, educadores y voluntarios de Centro Amigo, en Osuna, mi pueblo, el pueblo de mis padres, el pueblo donde viví desde los 13 años. Estábamos invitados por las Cáritas del arciprestazgo de Osuna.

Salimos a las nueve en autobús. Al momento de partir pienso, siento en el encuentro con mi pueblo, en el encuentro con las monjas que me ayudaron cuando no tuve que comer, en el encuentro con el párroco que me ayudó cuando lo necesité, en el encuentro con uno de mis primos...

Llegamos a mi pueblo a las diez y media y nos bajamos en la Colegiata, que tuvimos la oportunidad de visitar: un lugar precioso, lleno de obras de arte, cuadros, cultura, un lugar lleno de recuerdos.

Luego acudimos a visitar el convento de las monjas mercedarias, frente a la Colegiata, y me encontré con ellas: besos, abrazos.., "Antonio, te queremos", "Te echamos mucho de menos", "Nos acordamos de ti". Oí cómo me decían que rezaban por mí todos los días, y que se alegraban de saber que permanezco en Centro Amigo junto a mis compañeros. Qué puedo decir... Lloré, lloré de alegría. Algunos compañeros del centro intentaban consolarme, "Tranquilo, Antonio", "Desahógate"... Desayunamos dulces preparados en el convento, ¡riquísimos!, y luego visitamos el convento, donde vimos lugares que pocos han visitado. Quiero a las monjas. Recuerdo cómo hace años las ayudaba a tirar la basura. Recuerdo a la hermana que me daba la comida en el torno. La quería mucho. La recuerdo, "¡Ay, mi Antonio", "¡Qué bien esta mi Antonio!”.

Luego fuimos a visitar el asilo de San Arcadio, donde asistimos a misa y entré un rato, la verdad es que no soy mucho de ir a misa... Después pasamos a comer todos juntos, mis compañeros, los educadores, voluntarios del centro y de Cáritas de Osuna, Casariche, El Rubio... Todo muy rico. Los voluntarios de Cáritas del arciprestazgo prepararon, tanto la visita como la comida, con mucho cariño, y así todo sabe mejor.

Después de la comida estuve un rato con mi prima, que se acercó a verme. Los dos rompimos a llorar. Hacía meses que no la veía. Nos criamos juntos y es la única familia que me queda. No pudo traerme a mi perro, al que recuerdo y no veo desde el mes de abril.

Un viaje completo, aunque no pudiéramos ver la calle San Pedro de mi pueblo, la más limpia de Europa. Todos estuvimos a gusto y con ganas de volver. Me quedo con la alegría de estar en mi pueblo, la alegría de ver al párroco, y a las monjas, y a los voluntarios de Cáritas. Quiero volver.

 

Antonio.

Domingo, 25 Noviembre 2018 02:16

Manifiesto "Nadie sin Hogar" 2018

 

 

A las administraciones

Con el tema de la posibilidad de acabar con el sinhogarismo como marco de la campaña “Nadie Sin Hogar” 2018, los participantes de Centro Amigo hemos hecho nuestras las propuestas concretas que se plantean desde Cáritas Española, queriendo poner voz a las mismas.

PROPUESTA A LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS: Hacer real su opción y orientación a la garantía y acceso de derechos en la elaboración de políticas públicas, en especial impulsando medidas de fomento del alquiler social y de ampliación del parque de viviendas públicas.

En asamblea, hemos visto conveniente trasladar que el derecho a la vivienda digna es fundamental para acabar con la situación de sinhogar que hemos vivido tiempo atrás.

 

 

 

 

 

 

 

 

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A los mediosEn esta semana de la campaña “Nadie Sin Hogar”, a las personas que vivimos en el Centro Amigo nos parece fundamental hacer un llamamiento a los medios de comunicación demandando visibilidad, ya que hemos detectado infinidad de veces que existe un maltrato de los mismos hacia nuestra situación, culpabilizándonos de la misma, sin poner el acento en cómo se nos vulneran nuestros derechos. Por lo que decimos:

PROPUESTA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Informar de la realidad de las personas en situación de sin hogar alejándose de las miradas estereotipadas o sensacionalistas, e incorporar la vulneración de derechos a la narrativa comunicativa.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Viernes, 23 Noviembre 2018 06:02

A las entidades sociales: ¡Nadie sin hogar!

A las entidadesDe la misma forma, y después de años en la calle y de tantas respuestas diferentes en cada puerta a la que llamábamos, queremos hacer un llamamiento a las entidades sociales que prestan ayuda a las personas que nos hemos encontrado sin hogar, para que intenten mejorar la ayuda que prestan y tengan intención de ponerse de acuerdo:

PROPUESTA A LAS ENTIDADES SOCIALES: Impulsar los espacios de trabajo en red y coordinación, de cara a ser más eficaces en las actuaciones que faciliten el acceso a derechos de las personas en situación de sin hogar.

 

 

 

 

 

 

 

 

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