Miércoles, 21 Octubre 2020 08:40

«Gracias»

Escrito por Centro Amigo
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GraciasCuando ingresa una persona en el centro, para nosotros, igual que para ella, se abre un abanico de posibilidades, de incertidumbres y de emociones. No sabemos cómo va a ser la relación, si va a fluir con mayor o menor dificultad. Nuestra parte es estar disponibles para acoger con el corazón abierto a la persona.

El primer día no suele ser fácil para quien llega. Son personas cargadas de experiencias dolorosas, con sus mochilas repletas de cansancio, de rechazo y de abandono, que entran en un lugar nuevo lleno de rostros desconocidos, normas, horarios... Algunos se dan cuenta de que han dejado de ser invisibles, de que son acogidos, aceptados, escuchados. Con el tiempo, también comprenden que se les quiere. Para otros el proceso es más lento. Los golpes de la vida han sembrado en ellos semillas de desconfianza y resentimiento. Por eso no es extraño para nosotros esperar días y noches difíciles en los que la paciencia, el amor y la comprensión van siempre en una dirección.

Sin embargo, hace poco sucedió algo inesperado. Una persona acababa de ingresar ese día. Al retirar la bandeja de la cena de la puerta de su habitación, dado que se encuentra en confinamiento por el protocolo COVID, vimos que había dejado una servilleta sin usar en la que había escrito «Gracias».

Este hecho nos hizo reflexionar.

En algunas ocasiones pensamos que sólo damos nosotros, porque el otro, el que llega, no está en condiciones de hacerlo, es pobre de todo. Sin embargo, no es así. Olvidamos que todo ser humano tiene algo que ofrecer, algo que aportar a los demás. Y todos tenemos algo que recibir. A veces, una sola palabra basta.

A nosotros se nos llenó el corazón con este gesto de gratitud que nos reconocía y reconocía nuestro trabajo y nuestra intención de acogida. Las palabras del evangelio «dad y se os dará» tomaron forma en esa sencilla y gran palabra. En esta ocasión fuimos nosotros los acogidos, los reconocidos, los que nos sentimos queridos, los que recibimos una medida rebosante.

Quizás, también a nosotros se nos olvida en ocasiones agradecer todo lo que hemos recibido y lo damos por sentado: nuestra casa, nuestra familia, nuestro trabajo, los amigos, un país en paz, la comida diaria.., que tenemos de forma gratuita. Todas esas cosas que nos brindan la posibilidad de dar, de acoger y de amar. Y también de sentirnos queridos. Como hizo este recién llegado, que, con una sola palabra, nos ha hecho recordar que la única diferencia entre nosotros radica en la medida con la que amamos.

 

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