Jueves, 11 Abril 2019 09:47

Sospechosos de solidaridad

Escrito por Proyecto Nazaret
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MIGUEL ROLDAN

 

Hay una ley de tráfico que nos obliga a pararnos cuando vemos un accidente en carretera para poder al menos llamar a los servicios de urgencia y que puedan intervenir sobre la situación. De no hacerlo nos pueden acusar de un delito de omisión de socorro.

Esta ley se extiende a todos los ámbitos de la vida, de tal manera que además del sentimiento de solidaridad y de la ética personal, el derecho nos obliga a actuar.

Sin embargo, últimamente nos estamos acostumbrando a que esta ley se viole, no ya desde determinadas personas, sino desde los mismos estados, que se niegan al socorro de personas en el mar, sin cuya ayuda están destinadas como tantas otras a morir. Se impide la salida de barcos de salvamento, que con dinero privado son ya casi los únicos que se dedican a estar atentos a los posibles naufragios en las rutas de llegada de inmigrantes. Y se amenaza a quien esto hace de estar colaborando con la trata de personas, con incentivar la inmigración ilegal, con facilitar la entrada a personas indocumentadas a las que nadie pregunta ya de donde vienen ni de qué huyen.

Decía algún partido político que esto es como poner un autobús con paradas a demanda. A nadie le importa si quien pide “la parada” se está jugando la vida. Con el más frio de los cinismos se ignora la situación de quien pide socorro.

Gran parte de esta labor la ha estado haciendo hasta ahora la asociación Caminando Fronteras, y a su cabeza Helena Maleno, que ha visto cómo se le acusaba y juzgaba de un delito de alta solidaridad, hasta que la imposibilidad de mostrar pruebas la ha dejado en libertad. Nos congratulamos con ella y animamos a seguir su labor.

En estos momentos una corriente surgida desde la Plataforma Somos Migrantes, en la que Caritas participa, está prestando apoyo a Miguel Roldán, bombero sevillano, que también cometió el delito de gastar su dinero y su tiempo personal para salvar vidas, literalmente sacarlas del agua, en Grecia, y ahora se expone a un juicio en Italia. Dejamos claramete expresado desde aquí que salvar vidas no es delito; impedirlo sí lo es. Y apoyamos con todo el coraje a Miguel para saber que la irracionalidad de algunos no podrá con la logica de la solidaridad. 

Animamos a todos y a todas los que creemos que este mundo todavía puede ser humano a arriesgarnos y ser sospechosos de ser gravemente solidarios, ”porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
 

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