Miércoles, 12 Diciembre 2018 08:55

Visita a Osuna

Escrito por Antonio
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Visita a OsunaEl pasado sábado, 1 de diciembre, estuve de visita, junto al resto de mis compañeros, educadores y voluntarios de Centro Amigo, en Osuna, mi pueblo, el pueblo de mis padres, el pueblo donde viví desde los 13 años. Estábamos invitados por las Cáritas del arciprestazgo de Osuna.

Salimos a las nueve en autobús. Al momento de partir pienso, siento en el encuentro con mi pueblo, en el encuentro con las monjas que me ayudaron cuando no tuve que comer, en el encuentro con el párroco que me ayudó cuando lo necesité, en el encuentro con uno de mis primos...

Llegamos a mi pueblo a las diez y media y nos bajamos en la Colegiata, que tuvimos la oportunidad de visitar: un lugar precioso, lleno de obras de arte, cuadros, cultura, un lugar lleno de recuerdos.

Luego acudimos a visitar el convento de las monjas mercedarias, frente a la Colegiata, y me encontré con ellas: besos, abrazos.., "Antonio, te queremos", "Te echamos mucho de menos", "Nos acordamos de ti". Oí cómo me decían que rezaban por mí todos los días, y que se alegraban de saber que permanezco en Centro Amigo junto a mis compañeros. Qué puedo decir... Lloré, lloré de alegría. Algunos compañeros del centro intentaban consolarme, "Tranquilo, Antonio", "Desahógate"... Desayunamos dulces preparados en el convento, ¡riquísimos!, y luego visitamos el convento, donde vimos lugares que pocos han visitado. Quiero a las monjas. Recuerdo cómo hace años las ayudaba a tirar la basura. Recuerdo a la hermana que me daba la comida en el torno. La quería mucho. La recuerdo, "¡Ay, mi Antonio", "¡Qué bien esta mi Antonio!”.

Luego fuimos a visitar el asilo de San Arcadio, donde asistimos a misa y entré un rato, la verdad es que no soy mucho de ir a misa... Después pasamos a comer todos juntos, mis compañeros, los educadores, voluntarios del centro y de Cáritas de Osuna, Casariche, El Rubio... Todo muy rico. Los voluntarios de Cáritas del arciprestazgo prepararon, tanto la visita como la comida, con mucho cariño, y así todo sabe mejor.

Después de la comida estuve un rato con mi prima, que se acercó a verme. Los dos rompimos a llorar. Hacía meses que no la veía. Nos criamos juntos y es la única familia que me queda. No pudo traerme a mi perro, al que recuerdo y no veo desde el mes de abril.

Un viaje completo, aunque no pudiéramos ver la calle San Pedro de mi pueblo, la más limpia de Europa. Todos estuvimos a gusto y con ganas de volver. Me quedo con la alegría de estar en mi pueblo, la alegría de ver al párroco, y a las monjas, y a los voluntarios de Cáritas. Quiero volver.

 

Antonio.

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